Momento destacado
Déborah descubre que su hermana Crisanta está viva
Alejandro encuentra a una mujer que podría ser su madre y ¡Déborah lo confirma!

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Alejandro interna a la mujer en un centro de cuidados donde Déborah se acerca a verla y casi se desmaya al comprobar que es Crisanta.
Victoria y Alejandro siguen a la extraña mujer que se encontraron en el río hasta una casa abandonada y dice que vivió allí. Alejandro no puede creerlo: esa es la casa en la que vivieron sus padres. La señora encuentra algo que dice que es suyo: son las escrituras de la tierra del padre de Alejandro.

Los dos empiezan a sospechar: ¿será que esa señora es su madre? ¿Será eso posible? Porque lo cierto es que nadie encontró el cuerpo de Crisanta después de fallecer en el río.
Alejandro no quiere ilusionarse, pero algo dentro de él le dice que sí que es ella. Pero él no puede recordarla, era solo un niño cuando la perdió. Así que va a someterse a una prueba de identidad. Victoria le pregunta a la mujer si recuerda a sus hijos pero ella parece estar con la cabeza perdida.

Al final, consiguen ingresar a la mujer en un centro de cuidados, y cuando el jardinero le da sin querer con el agua de la manguera, ella entra en pánico y casi le da un ataque mientras huye del agua y grita "el río me lleva".

Déborah va al centro donde Alejandro llevó a la mujer y se acerca a verla. ¡La cara de Déborah confirma que sí que es ella! Está a punto de desmayarse: ¡su hermana Crisanta está viva! Y huye de allí despavorida.
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