Caída del pelo

Publicidad

Nova » Programas » ¿Qué me pasa Doctor? » Noticias

HABLAMOS CON EL DOCTOR Eduardo López Bran

Verdaderas y falsas creencias sobre la caída del cabello

Son muchas las personas que se preguntan: ¿cuántos pelos debe de tener una persona adulta? Se trata de una preocupación latente en nuestra sociedad y, aunque es un problema con una mayor incidencia en el géneromasculino, hay cada vez más mujeres que ven con preocupación cómo la alopecia se instala en sus vidas.

Un dermatólogo, el Doctor Eduardo López Bran, fundador y director de la Clínica IMEMA, desmonta algunas de las creencias más comunes sobre la caída del cabello que preocupan a una gran parte de la población.

"Si me lavo el cabello todos los días se me caerá mucho más". Falso.

Somos muchos los dermatólogos que recomendamos lavarse el cabello cada día, una premisa que todavía hoy sigue generando rechazo entre la población. Muchas personas observan como con la higiene diaria pierden muchos cabellos, creyendo erróneamente que retrasar el lavado puede suponer una menor pérdida de cabellos. El pelo que se desprende al ducharnos o al peinarnos son los cabellos muertos que se caen como consecuencia de la manipulación, pero que ya han entrado en la fase de caída por sí solos. En mi experiencia, el lavado del cabello se vuelve una cuestión fundamental a la hora de seguir cualquier estrategia para tratar de frenar o acabar con un problema de alopecia.

"Si me cepillo el cabello todos los días, el cepillado arranca muchos pelos". Falso.

Hay muchas mujeres que tienen pánico a la hora de cepillarse el cabello porque piensan que eso hará que se acelere la pérdida de pelos. El cepillo va a retirar aquellos cabellos que ya se habían caído y no estaban

“anclados”. Es normal perder una media de 80-110 cabellos cada día, por lo que no debemos preocuparnos si perdemos esta cantidad.

"Estrés y malos hábitos alimenticios afectan a la caída del cabello". Verdad.

Una alimentación desequilibrada, o una dieta pobre en minerales y nutrientes, pueden potenciar la pérdida de cabello. Por otro lado, el estrés, puede desencadenar una alopecia o pérdida de pelo agravado cuando ya está en marcha.

"Después del parto las mujeres experimentan pérdida de cabello". Verdad.

Se trata de una alopecia o pérdidas de pelo fisiológica en la que se produce un desprendimiento más acelerado del número de pelos que la mujer tiene en fase telógena o fase de caída. Acontece las semanas después del parto, la recuperación es total, y no es necesaria la realización de ninguna prueba diagnóstica ni mucho menos, pruebas invasivas para el diagnóstico de este proceso fisiológico. A pesar de que la recuperación es total, bien es cierto que una dieta equilibrada con una ingesta de vitaminas, minerales, oligoelementos, proteínas, ácido fólico y otros nutrientes que intervienen en la formación de la queratina del pelo puede ayudar a que esta recuperación sea más rápida y más sólida. También es cierto que no está de más controlar es estos casos los niveles de hierro, pero, en cualquier caso, debemos mantener la tranquilidad ya que se trata de un proceso fisiológico y la recuperación del pelo va a ser total.

"El pelo canoso se cae menos". Falso.

Las canas se relacionan con el paso del tiempo y el envejecimiento del cabello. Lo cierto es que, según algunas investigaciones científicas, a medida que vamos cumpliendo años nuestro cuerpo deja de producir una proteína que se encarga de bloquear el peróxido de hidrógeno. Una acción que desencadena la temida decoloración del cabello y, en consecuencia, la aparición de las canas. Existe una creencia totalmente errónea de que el pelo canoso no se cae. Desafortunadamente, la caída del cabello y la aparición de las canas son dos procesos capilares que nada tienen que ver entre sí. Este pensamiento quizá esté relacionado con el hecho de que las personas con pelo cano suelen ser de mediana edad y las personas que padecen alopecia suelen llegar a esas edades con problemas de calvicie. Rotundamente, no, el pelo canoso se cae igual que los cabellos de coloración normal.