Lucía y Mauro acaban de terminar un examen y éste le dice que está preocupado por su comportamiento. Ella le confiesa toda la verdad: ayer estuvo con Andrés y acabaron besándose.
Masal se convierte, sin saberlo, en la mejor aliada del matrimonio y logra que ambos dejan atrás sus diferencias y vuelvan a compartir momentos de complicidad.