Momento destacado
Andrés se infiltra en el internado y se reencuentra con Elsa en secreto
Haciéndose pasar por sacerdote, Andrés logra acceder al internado y consigue estar a solas con Elsa, en un reencuentro cargado de emoción. "Me moría por verte", le confiesa el joven.

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Con la ayuda de su jefe Luis, Andrés consigue infiltrarse en el internado donde está Elsa. Para ello, se hace pasar por padre y su jefe por obispo y ponen como excusa que han venido a ver unos terrenos para la diócesis de Creel. Las monjas los reciben con los brazos abiertos.
Luis muestra la madre superiora su interés por visitar las instalaciones del internado. Ambos se quedan horrorizados al ver la austeridad en la que viven y las normas tan estrictas que tienen. Andrés se queda de piedra al ver que se bañan en barriles con agua fría que llega del deshielo de la montaña y los cuartos; son habitaciones individuales muy sencillas que carecen de armarios.
Además, a Luis y al hijo de Silvia les llama la atención que las alumnas se alimenten únicamente de lo que cultivan y de los animales que tienen en el corral. Y, que no puedan hablar ni en las clases, ni pasillos ni mientras ingieren alimentos.

En el momento de su llegada, las jóvenes están en clase y Luis consigue que la madre superiora les lleve. Allí ve Andrés a Elsa y no puede evitar emocionarse. Lo mismo le ocurre a la hija de Josefa que tiene que hacer un verdadero esfuerzo para disimular su asombro al ver a su novio allí.
Para que los jóvenes puedan estar un rato a solas, el obispo propone a la madre superiora que las jóvenes que lo deseen se confiesen con Andrés. Elsa levanta la mano para poder recibir su bendición y los llevan al despacho de la madre superiora.
Allí, sin que nadie los vea, se funden en una apasionado beso y le confiesa Elsa las ganas que tenía de volver a estar entre sus brazos. "Te quiero cada día más", le revela a su novio. Y, el hermano de Antonia le contesta: "Me moría por verte".
El joven no puede dejar de pensarcómo sacar de allí a la hermana de Elena, pero Elsa no está dispuesta a cometer una locura porque sabe que su padre Armando podría volver a castigarla.

Antes de irse, Andrés vuelve a besar a la hija de Josefa y a punto están de que la madre superiora los pille. Afortunadamente, solo queda en un susto y Andrés y su jefe salen del internado sin levantar sospechas. El joven está feliz por haber podido estar con su novia, pero le entristece que tenga que estar en un centro que parece una cárcel. "Algún día Armando pagará por lo que le ha hecho a tu novia", le dice Luis a su empleado.
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