Después de que se descubriera el mayor secreto sobre el pasado de Ezel, Eysan toma una drástica decisión y le escribe una carta. Ezel la lee en casa de su madre y descubre la mayor sorpresa de su vida: tiene un hijo.
La pareja celebra una boda improvisada pero preciosa, en contra del deseo de Diana y de Lucrecia y Déborah que hacen todo lo posible por empañar el feliz momento.