Después de que se descubriera el mayor secreto sobre el pasado de Ezel, Eysan toma una drástica decisión y le escribe una carta. Ezel la lee en casa de su madre y descubre la mayor sorpresa de su vida: tiene un hijo.
La madre biológica de Isabella muere y le deja en su legado la orden de buscar a la pequeña, que fue adoptada en sospechosas condiciones por el padre de una familia.