Temuz tiene a sus mejores hombres dispuestos para matar a Ali y a Tefo pero nada sale como planificaba. Ali está entre la espada y la pared y decide arriesgar su vida por su amigo.
Vedat descubre que Suat quiere incapacitarlo. Furioso y decepcionado, el patriarca toma una drástica decisión: aparta a su hijo de sus funciones y nombra a Dilara nueva cabeza de la familia.