Eysan y su hermana Bahar montan en el yate de Ezel y Eysan se divierte mucho con él. Parece que sienten algo el uno por el otro. Ezel no ha olvidado la relación que tuvo antes de ser condenado.
Después de una fiesta inolvidable para dar la bienvenida a Jimena, el joven matrimonio se refugia en la intimidad de su habitación para disfrutar por fin de un momento a solas. La felicidad y la pasión se imponen en la hacienda Trueba.