Ömar encuentra al hijo de Ipek, Yagiz, pero la maldad de Serat llega a límites insospechables. Ahora ha secuestrado a Elif y le ha dicho a Ömarque quiere a Ipek y a su hijo, o su prometida morirá.
La selva pantanosa está acabando con sus fuerzas y Gabriela teme que el final esté cerca. Antes de que sea demasiado tarde, decide abrir su corazón a Juan y hablar sobre Libia.