Ömar encuentra al hijo de Ipek, Yagiz, pero la maldad de Serat llega a límites insospechables. Ahora ha secuestrado a Elif y le ha dicho a Ömarque quiere a Ipek y a su hijo, o su prometida morirá.
Cristina y Alberto viven como una feliz pareja de enamorados con una vida idílica porque él perdió la memoria y ella lo tiene aislado del resto del mundo.