Después de que Asad fuera asesinado, Narin tiene una noticia que darle a Sila: está embarazada. No se sabe cómo reaccionará su hermano Boran pero ella tiene claro que quiere tener a ese bebé cueste lo que cueste.
El comisario decide seguir luchando por su verdadera vocación y rechaza hacerse cargo del negocio familiar. Sin embargo, una inquietante llamada amenaza con cambiarlo todo.