El estado de salud de Kerim empeora y los médicos se lo tienen que llevar. Peligra su vida y Fatmagül se da cuenta de lo mucho que le importa y cuanto la ha ayudado.
Vedat descubre que Suat quiere incapacitarlo. Furioso y decepcionado, el patriarca toma una drástica decisión: aparta a su hijo de sus funciones y nombra a Dilara nueva cabeza de la familia.