Después de ver que Ali le ha sido infiel, Eysan se siente completamente traicionada y culpable. Por ello decide contárselo todo a Ezel, la única persona que la escucha y que le da buenos consejos.
El comisario decide seguir luchando por su verdadera vocación y rechaza hacerse cargo del negocio familiar. Sin embargo, una inquietante llamada amenaza con cambiarlo todo.