Momento destacado
Canfeza sospecha que Kürşat y Mahir están compinchados y quiere descubrir la verdad
Después de recibir un disparo accidental de su padre, Canfeza se recupera en el hospital, donde solo necesita unos puntos de sutura. Durante su ingreso empieza a sospechar que Mahir le oculta algo y está decidida a descubrir si él y Kürşat están compinchados.

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Tras recibir por error un disparo de su padre, Kürşat, Canfeza acaba en el hospital. Afortunadamente, la bala solo le ha rozado el brazo y únicamente tienen que darle unos puntos de sutura.
El padre de Canfeza está muy preocupado porque el doctor que la ha atendido ha avisado a la policía al tratarse de una herida provocada por un arma de fuego. Teme que pueda haber consecuencias, pero Mahir lo tranquiliza asegurándole que él se encargará de quitarse a los agentes de encima. "Les diré que fue un accidente", le afirma el comisario al empresario.
Para la sutura, Canfeza le pide al médico que llame a su marido para que esté con ella. La joven no soporta las agujas y siente que, con Mahir a su lado, lo llevará mucho mejor. Cuando el médico está a punto de coserle la herida, Canfeza le pide a su marido que cante una canción. Como él se niega, ella empieza a tararearla para tranquilizarse y, al llegar al estribillo, obliga a Mahir a seguirla para no entrar en pánico. La escena provoca las risas de todos los pacientes ingresados, que terminan aplaudiendo al comisario, mientras él no sabe dónde meterse.

Canfeza debe permanecer una noche hospitalizada porque tiene la tensión muy baja. Kürşat se queda un rato con ella cuando la suben a planta y la joven aprovecha para reprocharle que intentara acabar con la vida de Mahir.
"Disparar contra mi marido o contra mí es lo mismo", le dice, muy enfadada.
Él no puede contarle que ambos están trabajando juntos y que se vio obligado a disparar para demostrar su lealtad a Selim. Tampoco le ha revelado que el día que la llevó a casa del mafioso no pretendía entregársela. "Algunas cosas pueden no ser lo que parecen", le responde.

Mahir pasa la noche junto a su mujer y ella le pregunta por el chaleco antibalas que hay sobre la silla de la habitación. Él intenta justificarse asegurando que lo utiliza a diario por su trabajo, pero Canfeza tiene claro que no está siendo sincero.
Para cambiar de tema, Mahir le pregunta si se interpuso entre ella y la bala por amor. Sin embargo, Canfeza resta importancia a su gesto y le asegura que solo quería evitar que su padre volviera a matar. "La Canfeza que tanto te amaba ya no existe", le dice con frialdad.
Mahir, convencido de que está mintiendo, le recuerda que fue ella quien pidió que lo llamaran para acompañarla durante la sutura. "Solo te llamé para que lo nuestro pareciera creíble", responde ella. Aunque ninguno quiere reconocerlo, ambos siguen profundamente enamorados.

Tras recibir el alta médica, Canfeza regresa a la mansión de los Yilmaz y le confiesa a Sare que sospecha que Mahir se puso el chaleco antibalas porque sabía que su padre iba a dispararle. Está decidida a descubrir qué se traen entre manos y, si confirma que están compinchados y que Mahir la hizo sufrir haciéndole creer que quería vengarse de su padre sin motivo, no piensa quedarse de brazos cruzados.
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