Ömar le ha tendido una trampa a Tayar para que pensara que Nedret había confesado todos sus crímenes. De esta forma, estaría condenado a cadena perpetua. Pero para el policía no es suficiente, quiere que se suicide.
Mientras Mahir recibe el apoyo de su padre en un sueño cargado de emoción, Ozan prepara su fuga del hospital con un único objetivo: vengarse de su padre Kürsat.