Elif ha conseguido entrar en la Fundación de Tayyar y ha robado los CDs con información confidencial. Allí se encuentran datos de sus alumnos y probablemente de su contrabando de órganos. Ömar ha decidido acompañarla y protegerla.
El comisario decide seguir luchando por su verdadera vocación y rechaza hacerse cargo del negocio familiar. Sin embargo, una inquietante llamada amenaza con cambiarlo todo.