Elif ha descubierto que Ali es la culpable de la muerte de su madre. Esta no lo recordaba y, cuando ve el vídeo que lo demuestra, entra en una crisis nerviosa e intenta suicidarse.
El comisario decide seguir luchando por su verdadera vocación y rechaza hacerse cargo del negocio familiar. Sin embargo, una inquietante llamada amenaza con cambiarlo todo.