Gonzalo se ha enterado de todo lo que ha hecho Nuria con Valentina desde que era pequeña y decide poner límite a sus deseos. Ya sólo tendrá una casa y una pensión de por vida.
Masal se convierte, sin saberlo, en la mejor aliada del matrimonio y logra que ambos dejan atrás sus diferencias y vuelvan a compartir momentos de complicidad.