Valeria está muy triste tras la boda con Leonel. No le quiere, pero se ha visto obligada a llevarla a cabo. Leonel, por su parte, está eufórico porque esta boda supone un espaldarazo para su carrera política. Además, se siente pletórico al descubrir el dolor que esta boda le está causando a Mateo. Valeria sufre en silencio por esta decisión que ha tomado.