Temo y Aris se conocieron cuando Temo se mudó a Oaxaca con Francisco (Pancho) su padre. Para darles la bienvenida, Aris le acerca a los nuevos inquilinos un pastel hecho por su tía Blanca. La cosa no anda muy bien porque Temo se queda petrificado delante de Aris y el pastel acaba por los suelos.

El traslado de la familia de Temo a Oaxaca debía ser un punto de inflexión y servir para que él diera un paso adelante y le cuente a su padre qué es lo que de verdad siente. Habla con sus amigos y estos le animan a que de el paso, pero Temo no se atreve.

La historia de Aris y Temo avanza con altibajos. Ambos encaran sus sentimientos de manera diferente. Mientras Aris acude al terapeuta porque Temo es su mejor amigo y quiere ayudarle. Temo se sincera con su hermana pequeña y le cuenta sus miedos y temores ante lo que puedan pensar lo demás sobre sus pensamientos.

Para complicar más las cosas, Aris sabe que su padre es una persona bastante intransigente y con mal genio. No hay más que ver cómo se puso delante de toda la familia cuando Aris pretendía ponerse un pendiente en la oreja.