El testigo que intenta llevar Ömar para salvar a Elif ha sido asesinado y, mientras tanto, esta se ha declarado culpable ante el juez del asesinato de Huseyin. Podría ser condenada a cadena perpetua.
El comisario decide seguir luchando por su verdadera vocación y rechaza hacerse cargo del negocio familiar. Sin embargo, una inquietante llamada amenaza con cambiarlo todo.