Cuando consiguen llegar a casa después de estar en el hospital, Elif debe contarle a Ömar que estaba embarazada y que ha perdido el bebé que esperaban. La reacción de Ömar es tranquilizadora
Humilde, generosa y con un gran sentido del deber. La vida de Reyhan da un giro radical cuando decide cumplir la última voluntad de Hikmet Tarhun y acepta casarse con su hijo Emir, el heredero de una de las familias más poderosas de Estambul.