Sila vive uno de los peores momentos de su vida. Sus padres han muerto en un accidente. No se lo cree y le pide a su marido Boran que la lleve al hospital para comprobarlo por sus propios ojos.
La abuela de Mahir aprovecha la frágil salud mental de Süreyya para hacerle creer que Mehmet está enfadado con ella por aceptar la relación de su hijo con Canfeza.