Sueño infantil

Publicidad

Nova » Programas » ¿Qué me pasa Doctor? » Noticias

SUEÑO INFANTIL

Esta noche, vais a dormir

Se han demostrado los beneficios cognitivos, físicos y emocionales del sueño para el desarrollo feliz y saludable del bebé. Pero los problemas del sueño son comunes en la infancia. Según la evidencia científica recogida por Johnson’s®, una rutina diaria mejora la calidad del sueño del bebé y de la familia y facilita la consolidación de los ritmos del sueño.

nova.atresmedia.com | Madrid
| 27.09.2016 11:11

Los bebés y los niños pequeños pasan la mayor parte de su tiempo durmiendo, lo que significa que el sueño es esencial para el desarrollo de su cerebro y su cuerpo. Sin embargo, los problemas del sueño son comunes, especialmente durante los primeros tres años de vida. De acuerdo a una recopilación de estudios científicos, establecer una rutina a la hora de dormir conlleva mejores resultados y favorece la capacidad cognitiva y el estado de ánimo de los bebés. “El sueño es un proceso mental en el que se procesa información almacenada en la memoria, durante los primeros meses de vida contribuye a los procesos de maduración del sistema nervioso central, principalmente del cerebro, lo que estimula el desarrollo físico, mental, emocional y cognitivo del bebé”, explica el Dr. Gonzalo Pin, pediatra experto en Trastornos y Medicina del Sueño y miembro del Consejo Científico de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP). En opinión del pediatra, es fundamental que los padres tengan un buen conocimiento de los patrones de sueño normales y que establezcan unas rutinas que faciliten dormir al bebé. “Las rutinas diarias conducen a entornos más predecibles y menos estresantes para los niños pequeños, lo que fomenta la capacidad del bebé para conciliar y mantener el sueño de forma autónoma”, añade.

Los procesos del cerebro para el aprendizaje se incrementan cuando se estimulan varios sentidos, en comparación con el uso de uno solo. En este sentido, Johnson’s®, a través de su campaña global 'Esta noche, vais a dormir', presenta la Rutina del Sueño en tres pasos de Johnson’s, clínicamente probada y con el aval científico de la SEPEAP. Después de tan solo 7 días de rutina, los bebés se despertaron un 49% menos y se durmieron un 37% más rápido. Las madres también durmieron mejor y más horas, se sintieron menos tensas, menos cansadas y con más energía para ocuparse de su bebé.

Un baño templado ayuda al bebé a saber que es hora de dormir. Un masaje, como parte de la rutina de dormir, puede ayudar al bebé a dormir mejor, además de que puede ayudar a los padres a conocer y responder al lenguaje corporal del bebé. Los olores familiares y agradables pueden hacer que el bebé se sienta feliz y relajado y dar lugar a una mejor calidad de vida mediante la mejora del estado de ánimo y las emociones del bebé. El último paso de la rutina a la hora de dormir es una excelente oportunidad para ayudar a dormir al bebé con mimos y caricias haciendo actividades tranquilas, como leer, cantar o escuchar música. Cuando se hacen regularmente ayudarán al bebé a saber que es la hora de dormir. “El sueño implica un cambio de actividad del cerebro que se ve favorecido por un ambiente relajante, por lo que el ritual previo al sueño ha de ser placentero y predecible en un entorno tranquilo y oscuro con horarios regulares. El ritual del baño y el masaje, además de facilitar el sueño y ayudarles a dormir mejor, es importante por el contacto físico entre padres e hijos, algo que favorece la maduración psicológica de los niños y contribuye a establecer un mayor vínculo afectivo”, explica la Dra. Silvia Álava, psicóloga infantil, que añade que los bebés que tienen una rutina antes de acostarse son menos propensos a tener problemas de comportamiento más adelante.

Recientemente, tras los resultados de un estudio global desarrollado por Johnson’s sobre la influencia del sonido y la música en la rutina del sueño del bebé, se ha constatado que los sonidos ayudan a calmar y facilitar el sueño. Así, el 80% de los bebés expuestos a sonidos se duermen en comparación con solo el 25% de los no expuestos. La evidencia sugiere además que la música puede desempeñar un papel en el desarrollo social; las actividades musicales pueden afectar las áreas auditivas y motoras del cerebro y escuchar música puede ayudar a preparar al bebé para el desarrollo del lenguaje y el balbuceo.

Por su parte, María Jesús del Olmo, Músico y Musicoterapeuta, Directora del Máster Musicoterapia Avanzada y Aplicaciones de la UAM, explicó la importancia de la música en la rutina del sueño y por tanto en el desarrollo del bebé: “La función de la música es mediar, el bebé aún no tiene adquirido el lenguaje y la música facilita la comunicación del niño con sus padres o con sus cuidadores. Está demostrado que la música produce cambios en la biología del ser humano y más concretamente en los niños, pero también un bienestar y estimula respuestas psicológicas importantísimas en el desarrollo tales como la risa, la sonrisa o la mirada atenta”, afirma la experta en musicoterapia, que añade además que la música favorece el sueño del bebé. “La música proporciona mucho bienestar al niño, bajando la frecuencia cardíaca y mejorando la saturación de oxígeno en sangre, por lo que tiene un mayor bienestar”.