La muerte de Libia Reyes ha conmocionado a la familia. Cada uno se lo toma de una manera y Franco acude a llorar su dolor en las manos de Rosario. Quiere ser su amante, pero ella le rechaza.
La tensión estalla en la hacienda Elizondo cuando Rosario y Sara se enfrentan cara a cara por Franco, sacando a la luaz viejos reproches y celos nunca resueltos.