Momento destacado
Karsu y Bora dan rienda suelta a su imaginación y fantasean sobre cómo serían sus vidas si sus prioridades fueran distintas
Bora y Karsu reflexionan sobre cómo sería su vida si intercambiaran roles y apostaran por una forma de vida distinta.

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Bora pasa cada vez más tiempo fuera de casa. El trabajo lo tiene absorto y Karsu empieza a estar cansada. Esta vez, un viaje relámpago a Berlín, con Verónica como acompañante, vuelve a encender todas sus alarmas.
Cuando el hijo de Nazan llega a casa, su mujer lo espera muy seria. Él percibe enseguida que algo no va bien y decide hablar con ella. Karsu está molesta: no le gusta enterarse de su agenda laboral por terceras personas ni sentir que su ex se ha convertido en su sombra.
La hermana de Irmak le pide que se ponga en su lugar y le propone un ejercicio de empatía: imaginar cómo sería su vida si ella fuera una ejecutiva y estuviera siempre viajando por negocios mientras él se queda en casa cuidando de Tilsim, Selin y Deniz. Karsu está convencida de que, en esa situación, su marido acabaría reprochándole sus ausencias y recordándole que es el único que lidia con los niños. Pero, Bora no lo ve así.

Ante la frialdad de su mujer, el empresario intenta ganarse a su mujer y le habla de dejar atrás la vida frenética y mudarse a un pueblo costero, con una casa frente al mar. Incluso se imagina dejando su trabajo, teniendo animales y regentando un pequeño bar, aunque sabe que ahora mismo no es el momento de tomar una decisión así, sobre todo con niños pequeños.
Bora le hace ver a Karsu que no hay otra mujer en su vida y que su intención es envejecer a su lado y esas palabras, al final, consiguen ablandar el corazón de la madre de Deniz.
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