Elif sufre un desmayo y, tras los análisis en el laboratorio, descubren que la han envenenado. Ömar sabe que ha sido su psiquiatra y sospecha que trabaja para Tayyar. Por ello ha decidido ir a por él.
Ana ve cómo su nombre resulta empañado por las mentiras que sobre ella extendió Cristina y decide abandonar su puesto de trabajo. Alberto no logra convencerla de que se quede.