Nilüfer ha dejado de reconocer a Fatih en la mirada de su marido. Vuelve a ver al Metin que la maltrataba en sus ojos. Así ha reaccionado cuando ella le ha pedido el divorcio si no saca a Elif de prisión.
El comisario decide seguir luchando por su verdadera vocación y rechaza hacerse cargo del negocio familiar. Sin embargo, una inquietante llamada amenaza con cambiarlo todo.